viernes, 25 de enero de 2013

PROYECTO PARA QUE LA AVENIDA DE MAYO SEA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD



En el día de ayer 25 de enero, la Asociación Civil Salvar a Floresta junto a otras ONG´S, vecinos y Comuneros de distintos barrios que conforman la Red x el Patrimonio, presentaron a la Sra. Presidente de la Nacíon Dra. Cristina Fernandez de Kirchner, una nota solicitándole que promueva las acciones conducentes a la  inclusión del conjunto patrimonial compuesto por el eje Avenida de Mayo/ estaciones históricas de la Línea A, con sus cocheras y talleres, y la flota completa de “Las Brujas” en la Lista Tentativa del Comité del Patrimonio de la Humanidad de UNESCO para la posterior sustanciación del correspondiente expediente de nominación.
Ante el riesgo inminente de destrucción de lo que constituye un conjunto de inestimable valor patrimonial: las formaciones de los coches Les Brugeois, las estaciones históricas y la misma Av. de Mayo, se solicitó la  intervención de la presidenta en el convencimiento de que, como argentina, siente que  la pérdida de estos bienes que distinguen a nuestro país en el mundo será irrecuperable, tal cual ella lo había manifestado públicamente.
El conjunto histórico-cultural de Avenida de Mayo, el eje cívico con sus plazas y edificios, la Línea A y “Las Brujas” poseen un valor universal excepcional y reúne, como en muy pocos casos a nivel mundial, los seis criterios de selección – de los que Unesco exige cumplimentar al menos uno-  para que un bien cultural  sea incluido en el listado de sitios Patrimonio de la Humanidad.
Recordemos que existen antecedentes mundiales como la Avenida Andrassy y la Línea 1 de Budapest que tiene gran similitud a nuestra Avenida.
La Avenida de Mayo, situada en el barrio porteño de Monserrat, fue el primer bulevar que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, Argentina y la columna vertebral del centro histórico y cívico de dicha urbe. Nació opulenta y majestuosa y se transformó con el tiempo en símbolo de las relaciones argentino–españolas, y en escenario de todas las manifestaciones sociales porteñas. Fue la primera avenida de la República y de toda Sudamérica.
Se inauguró en 1894 con el pretexto de que sirviese de pulmón de la población que se concentraba dentro del sector central de la urbe y fuera además la vidriera de presentación de la ciudad al mundo.
Su planeamiento fue muy debatido y resistido pues requirió la expropiación y demolición de construcciones pertenecientes a la alta sociedad, además de considerarse sumamente costoso. Su realización se inspiró en los bulevares de París, pero la caudalosa vertiente inmigratoria española tipificó su carácter hispánico al poblarse de teatros de zarzuelas, cafés similares a los de Madrid, ateneos, asociaciones literarias y peñas formadas por ellos, influyendo en su arquitectura, razón por la cual se la suele comparar con la Gran Vía madrileña.
Se convirtió en el grandioso escenario de la vida pública de principios del siglo XX y los frentes de sus sofisticados edificios de estilo art nouveau, neoclásico y ecléctico constituyeron el magnífico marco de recepción de los ilustres visitantes extranjeros. Es tal vez el mejor ejemplo urbano de la prosperidad de la Argentina de principios del siglo XX: debajo de ella circula el primer subterráneo que hubo en el Hemisferio Sur.
Por tratarse de la vía que une al Congreso de la Nación Argentina con la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, es la ruta obligada de los electos presidentes de la Nación los días de las asunciones, y el lugar predilecto para los desfiles de protesta o para la realización de las celebraciones durante las fechas patrias.
En ella se recibieron como héroes a los tripulantes del legendario Vuelo del Plus Ultra, o al popular Jorge Newbery y fue el lugar donde el pueblo presenció con tristeza el desfile lento de los cortejos fúnebres de muertos ilustres.
El decreto del Poder Ejecutivo Nacional nº 437 del año 1997 declaró la Avenida de Mayo como Lugar Histórico Nacional, lo cual implica que no se pueden alterar las fachadas de los edificios ni poner determinadas publicidades y marquesinas. Todo aquello que modifique las estructuras debe ser previamente aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos.